Lo Sacro y lo Profano - ¿Qué significa Sagrado? (Parte II)
Continuación...
Generalmente existe la creencia de que la religiosidad es algo que nace del hombre gracias a la invención de la religión, y llega a afirmarse que si desaparecen las religiones por consiguiente el sentido religioso desaparecerá pues además pareciera que no es algo que sirva en la vida de los seres humanos.
Según M.Eliade "La religiosidad constituye una estructura última de la conciencia; que no depende de las innumerables y efímeras oposiciones entre «sagrado» y «profano», tal y como las encontramos en el curso de la historia. Recordemos que lo sagrado es todo aquello que se manifiesta como una realidad de un orden absolutamente diferente de las realidades naturales y se hacee a través de objetos que forman parte de este mundo natural profano.
En otros términos: la desaparición de las religiones no implica en modo alguno la desaparición de la religiosidad; la secularización de un valor religioso constituye simplemente un fenómeno religioso que ilustra, a fin de cuentas, la ley de la transformación universal de los valores humanos; el carácter profano de un comportamiento anteriormente sagrado no presupone una solución de continuidad: lo profano no es sino una nueva manifestación de la misma estructura constitutiva del hombre, que antes, se manifestaba con expresiones sagradas.
De hecho actualmente al observarse esta secularización lo interesante es que en occidente por ejemplo intentamos adherirnos a religiones orientales que siguen fomentando la religiosidad aunque insistimos en encasillarlas solo en el plano de lo espiritual como si esto tampoco fuera parte del sentido religioso del hombre, o peor aun, muchas prácticas que se han convertido en fitness como el Yoga en un intento de secularización siguen siendo prácticas religiosas. Lo único que ha sucedido es que al quitar el carácter de Sagrado a las cosas y a los valores lo hemos reducido simplemente a un carácter profano pero al practicarlas es por que nuestro sentido religioso sigue latente.
Por otro lado, sagrado y profano constituyen unos modos de estar en el mundo, es decir, se puede vivir de un modo sagrado o de un modo profano. Son dos posturas existenciales asumidas por el hombre. Todo hombre, dependiendo de la posición que ha conquistado en el mundo, se topa de frente dos formas de vivencia. Desde esta perspectiva, el estudio de la experiencia de lo sagrado cobra un sentido psicológico y filosófico, ya que lo sagrado y lo profano no son sino los dos polos de una misma realidad.
Por este motivo, estos modos de estar no son absolutos. Lo profano se transmuta en sagrado por mediación de la hierofanía (manifestación de lo sagrado en una realidad profana), y por otra parte numerosos procesos de desacralización vuelven a transformar lo sagrado en profano. (Eliade, 1999a, pág. 179)
Del mismo modo no son excluyentes. La mayoría de las veces ese modo de estar oscila entre lo sagrado y lo profano, según el tipo de experiencia que se viva en cada situación y la índole a que se refiera, como la sístole y diástole del latido del corazón, o la inspiración e inspiración de todo acto de respirar. Desde esta perspectiva, encontramos que sagrado y profano, en vez de oponerse, se complementan. Indican las dos direcciones o tendencias de la Vida.
Es decir una persona que no se considera religiosa por no tener una religión, en sí nunca deja su sentido religioso, se encuentra entonces en la postura profana, y al final su sentido religioso termina por manifestarse en su actitud profana y por lo tanto tratará de encontrar un medio para canalizarlo o encontrarlo. Mucho se ha intentado explicar actualmente de las múltiples causas que abrazan los jóvenes, o de esa intención desesperada por volver laicas tradiciones religiosas.
Dos fuerzas, yin y yang, unidad en la dualidad, que provocan dos movimientos: uno hacia el exterior, animado por la fuerza centrífuga, que huye del centro, por lo tanto de su origen, y otra que va hacia el centro, animada por la fuerza centrípeta, que vuelve hacia los orígenes. La vida se mueve simultáneamente por la acción de estas dos fuerzas o polaridades. El movimiento es precisamente este cambio de equilibrio-desequilibrio.
Las fuerzas naturales y el desgaste del tiempo llevan al cosmos al caos, el hombre a través del ritual reconstruye lo sagrado acercándolo de nuevo al orden, así sagrado y profano construyen la vida. Gracias a esta dualidad de fuerzas la vida se difunde, se disipa, se expande, se regenera, se reconcentra y se renueva.
En resumen podríamos identificar lo profano con una fuerza centrífuga que lleva a la expansión y multiplicidad; y lo sagrado con la fuerza centrípeta, el movimiento que aspira al centro, hacia los orígenes y a la unidad. El movimiento hacia lo sagrado es un movimiento para recordar, para volver a arraigar, para cualificarse, es por lo tanto cualitativo. Lo profano, en cambio, encarna la expansión cuantitativa, es decir, el crecimiento material y temporal que caracteriza al universo de lo profano por la huída del centro. Frente a una oposición radial entre sagrado y lo profano podemos ver que se complementan armónicamente.
Podemos concluir que el hombre buscará siempre lo sagrado, lo interesante es en dónde intentará buscarlo, darle un sentido sagrado a algo que en sustancia no lo posee es tal vez lo que a muchos llevará al vacío existencial, a la superficialidad, a todo aquello que despierte lo peor de su propia humanidad. Lo sagrado por el contrario despertará la esencia de nuestra espiritualidad, que no se conforma con lo etéreo y es a través de lo concreto de la vida, de la realidad y en la esencia de sus signos en donde podremos encontrarlo, pero recordemos que es una conciencia y ahi es en donde entra a escena la religión, justo para mantener esa conciencia viva, para desvelarla, y que de alguna u otra forma no nos distraigamos en medio de la banalidad de los tiempos.
¿Te gustaría averiguar lo que es un Espacio Sagrado?, lo abordaremos en nuestra próxima entrega.
La Primera Parte del Artículo ¿Qué significa lo Sagrado?

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