El Espacio y El Tiempo Sagrado
La experiencia de lo sagrado como vivencia se da en un espacio y en un tiempo. El tiempo de la experiencia sacra será diferente del tiempo profano y de la historia.
Del mismo modo el espacio en el que se tiene esa experiencia quedará singularizado y revestido de un aura divina por causa de la expresión divina que se manifiesta y que lo transforma en sagrado. Lo que se llama comúnmente espacio sagrado, no es solamente una superficie, sino el espacio constituido por puntos de convergencia donde se reúnen y se combinan las potencias primigenias con las de la tierra. Este espacio puede compararse con una inmensa red, cuyos nudos son las ligaduras, los puntos de convergencia o de hierosgamia (matrimonio sagrado), entre cielo y tierra.
Así, cada ciudad, templo, santuario u otros enclaves sagrados, constituían uno de estos nudos y se convertían en un elemento estructurador de la geografía sagrada de la cual se impregnaban las sociedades tradicionales.
Desde la perspectiva temporal, este matrimonio entre los diferentes planos de la existencia era celebrado en ciertos momentos especiales del año, determinados por la instauración de un calendario. La finalidad del calendario es dar vida y movimiento al espacio, uniéndolo al ritmo cósmico. Así el tiempo se convierte también en sagrado y permite la reintegración del hombre con el universo.
LA SACRALIZACION DEL ESPACIO
«Para el hombre religioso el espacio no es homogéneo; presenta roturas, escisiones: hay porciones de espacio cualitativamente diferentes de las otras». (Eliade, 1998, pág. 21)
El universo surge del caos convertido en receptáculo de la Creación, es la primera manifestación de lo divino en la tierra. El espacio sagrado es la recreación en el mundo visible, a escala reducida, de ese espacio primordial o universo.
Contiene el principio inteligente, ordenador, fuente de toda coherencia. El espacio sagrado es real, mientras que el resto es la extensión informe que lo rodea.
El espacio queda singularizado, Este espacio participa de una energía sagrada y constituye en sí mismo un mundo. Es necesaria la fundación de un mundo que, en virtud de una victoria sobre el caos, permita al hombre existir y pueda vivir una existencia plena y realizada. Para ello se tendrá que dar en un lugar cualificado para que el ser se exprese y manifieste, un espacio singular que aleje de sí el caos de la disolución.
Para los católicos los lugares sagrados son esenciales para nuestra religiosidad, no podemos decir que nos conectamos con Dios en cualquier lugar, por que estos espacios sagrados son esencialmente puntos de encuentro y de manifestación. Ir a la Iglesia, tiene una razón, y crear en casa un pequeño espacio Sagrado conocidos como altares son recordatorios que irrumpen en lo profano de nuestro mundo inmediato para traernos el orden, la paz y ayudarnos en nuestra conexión directa con Dios, a través de algo concreto y tangible para fortalecer nuestra vida espiritual.
¿Qué debe tener nuestro espacio sagrado en el hogar? ¿Para qué sirven los rituales? ¿Qué es la contemplación y cómo nos ayuda? estas preguntas y más las analizaremos en nuestras siguientes publicaciones.
Por lo pronto hagamos una reflexión sobre lo ya leído en los artículos anteriores y pensemos cuanto nos hemos alejado de los espacios sagrados en nuestra cotidianidad y las consecuencias que hemos vivido al olvidar y desconectarnos de Dios en nuestras vidas.


Comentarios
Publicar un comentario